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¿Llanta ponchada? Qué hacer en caso de tener un percance

seguro con cobertura para llantas ponchadas

Sufrir de incidentes como una llanta ponchada es de lo más común entre los automovilistas. Sin embargo, te sorprendería la gran cantidad de personas que no saben cómo actuar ante un siniestro como este, que, a pesar de ser tan sencillo y simple, no siempre es así. 

En nuestro siguiente blog, abordaremos los pasos que debes seguir ante el incidente ocurrido con tus llantas, y los mejores consejos para evitar que esto vuelva a suceder y así poder tener un viaje cómodo y tranquilo. 

¿Qué hacer si tengo una llanta ponchada?

Los accidentes viales ocurridos por tener una llanta ponchada son mucho más frecuentes de lo que te puedes imaginar. Sin embargo, a pesar de ser un siniestro “simple”, es importante tener claro el cómo actuar para evitar complicaciones viales. 

1. Oríllate con mucho cuidado 

Lo primero que debes saber al momento de detectar que tu llanta ha sido ponchada es orillarte de forma cuidadosa. Enciende las intermitentes y detente en un lugar seguro, lejos del tráfico para evitar embotellamientos. 

En caso de encontrarte en carretera, te recomendamos colocarte en el acotamiento para poder revisar la situación de tu vehículo de forma segura. Recuerda nunca obstruir el carril adicional para rebasar, ya que puede ser peligroso para ambos conductores. 

2. Coloca señales de seguridad

Una vez que te encuentres en una zona de seguridad, es importante colocar señales como el triángulo reflejante. Este servirá para que los otros conductores te visualicen desde la distancia y así evitar choques sorpresa. 

3. Revisa el daño

Ahora que te encuentras estacionado en un lugar seguro y con las señalizaciones correspondientes para evitar algún accidente, puedes comenzar a revisar el nivel de daño. Primero, revisa si la llanta solo está baja, está ponchada por un clavo o tornillo, o está totalmente reventada.  

4. Cambia la llanta o pide ayuda

Cuando hayas identificado el nivel de daño ocurrido, puedes comenzar a realizar el cambio. Aquí, tienes tres opciones para realizar: la primera, es que tú mismo puedes realizar el cambio de la refaccionaria, si cuentas con los instrumentos necesarios y te encuentras en un lugar seguro.  

La segunda opción, es llamar a tu aseguradora (en caso de contar con uno), ya que algunas de las coberturas que ofrecen cuentan con asistencia vial donde pueden asesorarte sobre tu situación, sin importar la hora.   

La tercera opción, es llamar directamente a la grúa, en caso de no contar con una refacción o de que el daño sea mayor de lo esperado. Si cuentas con tu seguro de auto, ellos pueden brindarte el servicio o de lo contrario puedes contratar un particular, llamando a las estancias correspondientes.  

Puedes pedir tu servicio de grúa comunicándote directamente a la extensión del Locatel: 0311 o al 55 5658 1111 para solicitar auxilio vial en la Ciudad de México. En caso de encontrarte sobre una carretera federal, puedes comunicarte a la línea de auxilio, llamando al 074 o acudiendo directamente a las casetas de cobro. 

5. Evita seguir conduciendo

Finalmente, te recomendamos que, sin importar la situación de tu llanta, es importante no continuar manejando ya que esto puede dañar el rin, convirtiendo la situación en algo más delicado y por ende más costoso. 


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Cómo cambiar una llanta ponchada


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¿Cómo evitar tener una llanta ponchada?

Tener un buen mantenimiento en tus llantas, es la clave indispensable para evitar incidentes delicados durante tu viaje, además de que esto asegura tener una conducción más suave, un mejor rendimiento en el uso de combustible y una vida útil prolongada en tus neumáticos.  

Te recomendar revisar los siguientes puntos antes de conducir:  

  • Verifica la presión regularmente 
  • Inspecciona la calidad de tus neumáticos para evitar que tengan objetos que puedan poncharlos. 
  • Conduce con precaución y evita caer en baches, bordillos o escombros para no afectar el estado de estas.  
  • No sobre cargues tu vehículo, ya que este aumenta el riesgo de tener un pinchazo.  
  • Utiliza neumáticos de calidad. Recuerda que lo barato puede salir caro.

 

Una llanta ponchada puede sonar como un problema simple del cual no debe uno preocuparse, pero la realidad es todo lo contrario. Este tipo de incidente debe tomarse con la misma seriedad que cualquier otro y seguir los protocolos al pie de la letra, especialmente para evitar problemas mayores, que terminen afectando a terceros. Recuerda manejar con seguridad y evita altercados que puedan causar perdidas lamentables.  

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